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La semana pasada fue mi cumpleaños… el tiempo pasa inexorablemente y ahora es cuando me he dado cuenta de lo joven que soy. Sí, durante un periodo largo de la vida me dediqué a invertir el tiempo en el banco de los hombres grises, que no dudaban en fumárselo como si de un habano se tratara… por un momento pensé que no lo recuperaría jamás, pero conseguí obtener el resultado de mis ahorros con un simple movimiento de ojos. Aumentar el campo de visión a veces ayuda a obtener una panorámica más definida de la vida, y así fue como obtuve de vuelta la fortuna que tanto anhelaba.

A veces el paso del tiempo te quita años de encima.

Aquí os dejo el regalo que me hizo mi querida @tw_tamara, espero que os guste tanto como a mí y que disfrutéis descubriendo sus detalles

Parece mentira, pero mis recuerdos del mes de septiembre se reducen a una falda escolar de tablas y un polo con el cuello aún duro. De resto, mis recuerdos de septiembre se concentran en una amalgama de olores que creo jamás podré olvidar: Libros nuevos, cuadernos en blanco, lápices, gomas de borrar… todo esto unido a las primeras gotas de lluvia impregnando la hojarasca y los laureles de indias en el camino hacia el colegio… algún sutil brote de jazmines y barro…
Hoy comienza septiembre y parece que sabe a verano, del que te hace ir a la playa buscando un poco de brisa fresca, del que no te deja madrugar sino envolverte en imágenes paradisíacas y horas interminables de ocio y descanso, del que te obliga a mirar al rostro del sol pidiendo que te caliente en las últimas horas de la tarde para luego comprobar que ha quedado marcado en tus mejillas… dónde está el mes de septiembre…

Hace tiempo leí una frase que me llamó la atención. Rezaba algo así como:

“El peor de los sentimientos es aquel que se oculta”

No es literal, pero tampoco quiero pedirle más a mi cabecita.
Imagino que vendrá a colación por la sociedad en que vivimos, en la que cada vez es más común que tengamos que dejar a un lado nuestras propias necesidades para poder colaborar con la burbuja que está a punto de explotar (y que ojalá lo haga pronto)

Sin embargo, no creo que la frase sea acertada en absoluto y me voy a tratar de explicar antes de que las masas enfurecidas se lancen contra mí 😛
Todos tenemos nuestras experiencias en la vida, a veces más positivas, a veces menos, pero son experiencias que nos van formando, al fin y al cabo.
Mi experiencia en la vida (corta para algunos, larga para otros) es que TODO, y con ello digo absolutamente todo, se aprende. Se aprenden los conceptos, se aprenden los gestos, se aprenden las diferentes formas de vida, pensamientos, sentimientos… sí, todo se aprende, y eso, amigos, lo he aprendido yo.
Se aprende a triunfar y se aprende a fracasar, se aprende a aprender y se aprende a olvidar. Lo malo de este aprendizaje es que, el ser humano, por cuestiones antropológicas, ha aprendido a poner más atención a lo que denominamos “negativo” Cuestión de supervivencia, para poder “aprender” de los errores y evitar que la especie se extinga. Pero hoy por hoy las circunstancias han cambiado y no nos hemos dado cuenta de que también es necesario “aprender” a ser feliz, a sonreir más, a prestar más atención a lo que podemos sacar de provecho de cualquier situación.
Por eso no estoy de acuerdo con la frase, porque, aunque tiene diferentes lecturas, si el sentimiento que ocultas es comprensión, amor, felicidad, alegría… adelante con ello, en caso contrario… aprende a ser feliz 😉