Parece mentira, pero mis recuerdos del mes de septiembre se reducen a una falda escolar de tablas y un polo con el cuello aún duro. De resto, mis recuerdos de septiembre se concentran en una amalgama de olores que creo jamás podré olvidar: Libros nuevos, cuadernos en blanco, lápices, gomas de borrar… todo esto unido a las primeras gotas de lluvia impregnando la hojarasca y los laureles de indias en el camino hacia el colegio… algún sutil brote de jazmines y barro…
Hoy comienza septiembre y parece que sabe a verano, del que te hace ir a la playa buscando un poco de brisa fresca, del que no te deja madrugar sino envolverte en imágenes paradisíacas y horas interminables de ocio y descanso, del que te obliga a mirar al rostro del sol pidiendo que te caliente en las últimas horas de la tarde para luego comprobar que ha quedado marcado en tus mejillas… dónde está el mes de septiembre…

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