Hace tiempo leí una frase que me llamó la atención. Rezaba algo así como:

“El peor de los sentimientos es aquel que se oculta”

No es literal, pero tampoco quiero pedirle más a mi cabecita.
Imagino que vendrá a colación por la sociedad en que vivimos, en la que cada vez es más común que tengamos que dejar a un lado nuestras propias necesidades para poder colaborar con la burbuja que está a punto de explotar (y que ojalá lo haga pronto)

Sin embargo, no creo que la frase sea acertada en absoluto y me voy a tratar de explicar antes de que las masas enfurecidas se lancen contra mí 😛
Todos tenemos nuestras experiencias en la vida, a veces más positivas, a veces menos, pero son experiencias que nos van formando, al fin y al cabo.
Mi experiencia en la vida (corta para algunos, larga para otros) es que TODO, y con ello digo absolutamente todo, se aprende. Se aprenden los conceptos, se aprenden los gestos, se aprenden las diferentes formas de vida, pensamientos, sentimientos… sí, todo se aprende, y eso, amigos, lo he aprendido yo.
Se aprende a triunfar y se aprende a fracasar, se aprende a aprender y se aprende a olvidar. Lo malo de este aprendizaje es que, el ser humano, por cuestiones antropológicas, ha aprendido a poner más atención a lo que denominamos “negativo” Cuestión de supervivencia, para poder “aprender” de los errores y evitar que la especie se extinga. Pero hoy por hoy las circunstancias han cambiado y no nos hemos dado cuenta de que también es necesario “aprender” a ser feliz, a sonreir más, a prestar más atención a lo que podemos sacar de provecho de cualquier situación.
Por eso no estoy de acuerdo con la frase, porque, aunque tiene diferentes lecturas, si el sentimiento que ocultas es comprensión, amor, felicidad, alegría… adelante con ello, en caso contrario… aprende a ser feliz 😉

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