Hoy tengo ganas de escribir, de escribir sobre las nubes, ¿por qué no? imagínate que pudiéramos subirnos a ellas y contemplar el mundo a vista de pájaro, sin necesidad de una instantánea que haya costado oro, ¿por qué no? ¿Qué hay de malo en imaginar? Lo malo, en realidad, es pensar que la vida es demasiado complicada para vivirla. La realidad se nos enfrenta en cada momento, ¿por qué no sonreirle? a lo mejor se vuelve más amable y nos sonríe ella a nosotros. ¿Por qué el hecho de conservar “tu alma de niño” te hace ser “diferente” de los demás? debería ser al revés y, ¿no es cierto que, cuando llegamos a la vejez, nuestros instintos más primitivos vuelven a aflorar como la primavera? La naturaleza es sabia, por algo será.
No he visto nada tan tierno como la mirada de un niño, pero a la vez, la dulzura de los ojos de un anciano te puede hacer estremecer de emoción. ¿Te has acercado alguna vez a un sabio? ¿has conseguido atisbar la picardía infantil en sus pupilas? Si no la llegaste a ver, o estabas muy ciego, o no era tan sabio 😉

Todos los días enciendo el ordenador y me asomo a las redes sociales. Me gustan, a veces me aportan cosas, otras no, pero todos los días leo mensajes preciosos llenos de esperanza, de ayuda, de ganas y buenas intenciones… lo malo es que se quedan en la red. ¿Cómo es posible que la misma persona que escribe una frase que llega a emocionar a cientos de lectores no sea capaz de llegar a aplicarla en su propia vida? ES dífícil, sí, la teoría se aprende rápido, lo que cuesta es reaccionar (¡y vaya si cuesta!) pero ¿por qué entonces no eres capaz de asumir que hay personas que sí que consiguen reaccionar, que actúan? ¿Por qué las juzgas?
Sobrevivir no es fácil, pero nos costaría un poquito menos si nos centráramos en mejorar cada día, en reconocer nuestros errores, asumirlos y convertirlos en algo positivo, no ignorarlos o pensar que son mera consecuencia de las circunstancias.

Permítete soñar cada día un poquito, subir a las nubes y contemplar el mundo desde otra perspectiva, pero, sobre todo, permítete errar y que los demás se equivoquen también, todo, si se hace con el corazón en la mano, tendrá un buen final

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