Viendo el martes un documental sobre el Estado de Pensilvania (EEUU) que me resultó bastante interesante, recopilo ahora algo de información sobre el curioso grupo “Amish” para compartirla con vosotros:

Los amish son una agrupación religiosa protestante norteamericana de origen anabaptista, notables por sus restricciones en cuanto al uso de dispositivos modernos tales como los automóviles o la electricidad. Descendientes de inmigrantes predominantemente alemanes y suizos de habla alemana, que viven en 22 asentamientos en Estados Unidos (principalmente en Ohio y en Pensilvania) y en Canadá (en Ontario). Esta curiosa agrupación religiosa (anabaptista) vive aislada del mundo exterior, defiende el pacifismo, la vida sencilla y restringe enormemente el uso la tecnología moderna. Para los amish prácticamente el tiempo se ha detenido en el siglo XVIII y rechazan la ropa actual, los automóviles, los televisores, los teléfonos, los secadores de pelo o, incluso, el gas y la electricidad (se siguen alumbrando con lámparas de petróleo). Consideran que estas manifestaciones de la vida moderna son malvadas y ponen en peligro su forma de vida.

Los amish más estrictos rechazan cualquier tipo de manifestación de la tecnología moderna. Sin embargo, en algunas comunidades más flexibles, los líderes eclesiásticos se reúnen para analizar la admisión de ciertos elementos. La forma de los tirantes, el uso de botones o el número de pliegues que debe tener la cofia de las mujeres puede ser motivo de discrepancias entre las diferentes comunidades.
Típicamente, un hombre amish estará siempre bien afeitado mientras permanezca soltero. Al casarse dejará que su barba crezca. En algunas comunidades, sin embargo, un hombre dejará que su barba crezca después de ser bautizado. Los bigotes generalmente están prohibidos por ser vistos como símbolos de la milicia.
Los amish y otros anabaptistas no creen que un niño pueda ser bautizado en sentido completo -lo cual se refleja en el propio nombre “anabaptista”, que significa “rebautizador”, ya que los anabaptistas sólo bautizan adultos. Se espera que los niños amish sigan la voluntad de sus padres en todos los aspectos, pero cuando se hacen mayores pueden elegir cuál es el modo de vida que quieren.

Los grupos con estilos de vida similares se consideran “en comunión” y sus miembros pueden visitarse y casarse entre sí. De esta manera, los amish evitan los problemas relacionados con la endogamia. No obstante, como casi todos los amish que existen en la actualidad descienden de los fundadores del siglo XVIII (unos pocos cientos), padecen de ciertas dolencias genéticas hereditarias, algunas de ellas muy graves. La mayoría de los amish aceptan las enfermedades genéticas y de cualquier otro tipo como voluntad de Dios y rechazan los exámenes genéticos previos al matrimonio y, por supuesto, tampoco los autorizan en el feto porque no admiten el aborto. Muchos amish no acuden a los médicos y si ellos o sus familiares enferman confían exclusivamente en su fe y en su comunidad.

Pero no todos actúan del mismo modo. Algunos padres decidieron aceptar la tecnología moderna para cuidar mejor de sus hijos. Muchos recibieron permisos especiales de sus líderes religiosos, pero a veces no se consiguió la autorización. En estos casos, muchos padres tomaron la decisión de abandonar el estilo de vida tradicional y fueron expulsados de su comunidad.

Las muñecas con que juegan las niñas amish no tienen cara. Esta curiosa costumbre se basa en unas frases de la Biblia:

“8. No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

9. No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Yahveh tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian”

NOTICIA
El aislamiento que ha caracterizado a los Amish, un grupo religioso descendiente de cristianos anabaptistas suizos, desde su llegada a EEUU y Canadá en el siglo XVIII, se ha convertido en esta ocasión en un aliado de la ciencia. Un grupo de investigadores de la Universidad de Maryland acaba de descubrir en esta población una nueva mutación genética con efectos cardioprotectores.

Según explica el equipo dirigido por Toni Pollin en las páginas de la revista ‘Science’, alrededor del 5% de los miembros de esta peculiar comunidad religiosa son portadores de una mutación genética que reduce los niveles de triglicéridos en la sangre y les protege de padecer problemas cardiovasculares a lo largo de su vida.

La mutación en cuestión ha sido descubierta gracias a la utilización de la más moderna tecnología genómica, que permite analizar simultáneamente cientos de fragmentos de ADN en busca de alteraciones relacionadas con el aumento de los triglicéridos (el principal tipo de grasa que transporta el organismo humano). Y no deja de ser curioso si se tiene en cuenta que este grupo, considerado por algunos una secta, es contrario a introducir en su vida diaria cualquier tipo de avance tecnológico, desde la televisión a la electricidad.
Fuentes: elmundo.es, lasprovincias.es, ovejas eléctricas, guía de ocio argentina.
Foto: Buscador de imágenes google

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