Estaba dando un paseo por la blogosfera, cuando he encontrado una entrada en el blog du mois haciendo referencia a un correo que va dando la vuelta al mundo y que ya copié en mi post “Que pague el último que llegó”.
En este correo se hacer referencia a la crisis económica y a la posibilidad de repartir lo que el Gobierno destina a paliar la “necesidad” de los bancos a los propios ciudadanos, convirtiéndolos directamente en millonarios a todos.
Es una bonita idea, pero no deja de ser utópica, y la razón que quiero dar es bien sencilla:
Todos tenemos la estupenda cifra en nuestras cuentas, colchones, huchas etc. Ahora bien, el panadero se plantea: con esta riqueza ya no tendré que despertarme a las 3 de la mañana para preparar el pan y tenerlo listo a las 6 de la mañana para comenzar a venderlo, por el contrario, pasaré más tiempo con mi familia y disfrutaré un poco más de la vida. De igual forma, la gran mayoría de la población, que trabaja en un oficio o profesión que, no sólo no le satisface sino que le estresa (y bastante) se plantea la posibilidad de no volver a trabajar, tomarse un tiempo de descanso completo y luego realizar el sueño de toda su vida de… (tener una banda de rock, ser patrón de yate y recorrer el mundo, montar una discoteca propia…) desde luego que nadie querría volver a una fábrica a separar tornillos de tuercas para ganar un mísero sueldo, o inhalar vapores tóxicos para dar de comer a su hambrienta familia (¡ya no lo necesitan!)
Pero entonces pasaría lo siguiente, comenzaría un proceso de desabastecimiento que llevaría a otra crisis peor junto al pánico y la histeria colectiva ya que se romperían ciertos eslabones de la cadena que constituyen elementos fundamentales. ¿Entonces? Volveríamos al punto en el que estamos actualmente; esa cantidad que nos habían repartido pasaría a tener valor cero, por lo que una simple barra de pan se pagaría con millones de euros… superávit e inflación… vuelta a lo mismo.
¿Entonces? Entonces yo creo que lo que está mal planteado es el sistema económico en sí mismo; ya se dijo que éste sería el fin del capitalismo, aunque aún no hemos visto cambio alguno, esperemos que esos peces gordos que se están inflando a base del deterioro de la sociedad actual y el propio planeta caigan por su propio peso (que no es poco). Como ya he dicho en otras ocasiones, no vivimos una crisis económica, sino una crisis de humanidad…

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