Hace algunos años leí un artículo que había escrito una chica sobre aikido. En él contaba cómo había estado tanto tiempo fascinada por este arte marcial y, sin embargo, no se había atrevido a iniciarlo pensando que ya tenía demasiada edad para empezar desde cero. También nos dejó un secreto que le ayudó bastante para poder afrontar muchas de las cosas que no se había atrevido; cuando comenzó los estudios de filología un profesor les confesó lo siguiente:

Entre ustedes y yo no existe ninguna diferencia, tan sólo que yo he leído más

En ese momento se dio cuenta de que esta premisa podía ser utilizada en cualquier ámbito de la vida, y por ello hacer cualquier cosa.
La vida es cuestión de práctica, y no porque lo diga yo, sino porque he comprobado que es así, categóricamente. Si uno tiene las suficientes ganas de emprender algo y le pone el empeño necesario, terminará consiguiéndolo. Se necesita mucha constancia y trabajo, pero todo termina llegando.
En reyes llegó a mi casa el famoso libro de “El secreto” y he de confesar que aún está sin tocar, pero mucha gente me ha hablado de él y de “lo fantástico” que es, desde mi punto de vista resulta innecesario dar de comer a una persona por contarnos lo evidente, pero es que a veces se nos olvida que tenemos las riendas de nuestras vidas en nuestras manos.
A veces me preguntan por qué consigo lo que quiero, y la respuesta es tan sencilla como: porque no pienso que sea imposible. Y es que muchas veces, cuando comento una idea que me pasa por la cabeza, la gente se echa las manos a la suya en señal de sorpresa diciéndome: Estás loca, eso es imposible! y tienen que volver a llevárselas cuando ven que lo consigo, pero en este punto hay que volver a la chica que quería practicar aikido porque, como su profesor decía: “La única diferencia entre ustedes y yo es que yo he leído más” y, efectivamente, la única diferencia entre una persona que logra lo que ansiamos y nosotros está en que esa persona ha insistido lo suficiente, ha hecho el suficiente incapié y ha puesto todas sus fuerzas en lograr lo que anhelamos, en definitiva: HA PRACTICADO MÁS.
Y no hay más, porque a veces no disponemos de recursos, pero ahí estamos nosotros, sin separanos ni un momento de nuestro objetivo; y en este punto es donde se demuestra lo que realmente queremos porque, de ser así, nuestro ingenio se agudizará y seremos capaces de salir adelante.
Por eso es que digo: Nada es imposible, todo es cuestión de práctica.

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